Mi rincón predilecto

Por fin la encontré. Hallé la casa que tanto anhelaba. Sus propietarios la habían limpiado y hasta amueblado, estaba lista para entrar a vivir. Desconozco qué les debió suceder para verse obligados a dejarla tal y como estaba y trasladarse a vivir a otro lugar.

Con el paso del tiempo, el polvo se había ido depositando sobre los muebles; pero a mí no me importaba.

La casa era muy espaciosa, así que busqué el que sería mi rincón favorito y allí construí mi “nido”. La cantidad de sol que entraba por las ventanas era la adecuada, la humedad que había era la idónea. Para mi gusto, era el lugar perfecto.

Cuando lo tuve todo bien arreglado, llegó el momento de invitar a mi familia. Me sentía orgullosa mientras les mostraba la casa y, sobre todo, mi rincón predilecto. Vinieron casi todos los familiares. Solo faltó una prima que se encontraba en avanzado estado de gestación, a punto de dar a luz a sus crías.

Fue un gran día.

¡Qué bien lo pasé con mi familia de arañas!

 

Este Microrrelato fue enviado al “III Premio Algazara de Microrrelatos”, en el que fue seleccionado con publicación, junto con los textos de Diversos Autores, para formar parte de la antología titulada “Cuentos alígeros”. Editorial Hipálage. Osuna (Sevilla). ISBN: 978-84-96919-26-6.

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Se aceptan de buen grado opiniones, reflexiones, sugerencias, críticas constructivas…

La lectura es una fábrica de sueños”.

Ana María Matute (1926-2014). Novelista española.

Allí estaba

“¿Cómo he podido vivir hasta ahora sin saber cómo era?”, se preguntó Lucía.

Y mentalmente revivió los últimos cinco minutos.

 

Bajó del coche sin pausa y abrió los ojos de par en par. Aunque era algo miope, miró hacia la lejanía. Allí todo estaba borroso. Debía acercarse más. Caminó unos pasos y ante ella apareció.

Estaba allí. Quieto, calmado. Derrochando belleza por todos lados. Majestuoso, vigoroso. Sonriéndola. Acariciando suavemente a unos niños que tranquilos jugaban.

Cada vez se acercó más. Quería estar cerca de él, aún más cerca.

Y cuanto más se acercaba, más belleza hallaba en él.

Cuando llegó a su lado no se atrevía ni a respirar. Temía con ello poderlo molestar. Pero él pareció mirarla con complacencia, como tranquilizándola, acariciándola cuando se adentró en él.

Aquel momento de tanta felicidad no se le borraría de la memoria.

 

Por primera vez en su vida había podido ver, y hasta sentir, después de tanto escuchar historias sobre él… el mar.

Este Microrrelato fue enviado al “I Premio Algazara de Microrrelatos”, en el cual fue seleccionado con publicación, junto con los textos de Diversos Autores, para formar parte de la antología titulada “Cuentos para sonreír”. Editorial Hipálage. Osuna (Sevilla). ISBN: 978-84-96919-15-0.

La escritura es la pintura de la voz”.

Voltaire (1694-1778). Filósofo y escritor francés.

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