Iniciación a la lectura

En un momento u otro, a las personas que tienen niñas o niños les puede surgir la duda de cómo iniciarlos en el fascinante mundo de la lectura. De vez en cuando, se pueden encontrar en las redes sociales preguntas al respecto.

Hace unos días, publiqué un artículo titulado “Beneficios de la lectura”, que recomiendo leer, y como complemento he pensado que podía ser una buena idea realizar una lista de consejos o sugerencias para intentar que los niños y las niñas adquieran el maravilloso hábito que es la lectura.

Por supuesto, las que comentaré a continuación solo son algunas ideas para intentar alcanzar el objetivo; seguro que existen muchas más.

Además, cabe decir que no solo las personas de corta edad pueden empezar a leer con asiduidad, también lo pueden hacer las personas adultas.


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Cuestiones previas

Parece lógico pensar que para iniciar una criatura en la lectura es necesario que sepa leer; pero se trata de un requisito que se puede matizar y que podemos saltarnos en algunos casos, como los que se mencionan a continuación:

  • Leerle antes de que nazca. Así como muchas personas ponen música para que el feto la pueda escuchar desde el útero materno, quizás no resultaría alocado leerle cada día durante un rato. La temática puede ir variando, aunque quizás convendría obviar, por ejemplo, las publicaciones de terror.
  • Leerle cuando acaba de nacer. Si pensamos que nos ha podido escuchar (o de alguna manera oír) mientras estaba en la barriga de la madre, con más razón puede oírnos cuando ya ha nacido.
  • Leerle antes de que sepa leer. Mientras va creciendo, seguro que agradecerá que le leamos cuentos, a poder ser cada vez de mayor longitud. De esta forma, cuando sepa leer ya estará habituado a historias no siempre muy cortas.

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Iniciarse en la lectura

Seguidamente, se comentarán algunas sugerencias para intentar que los pequeños empiecen a leer con cierta regularidad.

  • Que vean que los familiares leen. Esta es una premisa bastante extendida y que parece ser acertada.
  • Leerlos cada noche un rato, como hábito. Al parecer, para que una acción se transforme en un hábito, es necesario repetirla durante veintiún días seguidos.
  • Leer juntos. Estar a su lado cuando empiecen a saber leer.
  • Animar a seguir leyendo. Aunque lean poco a poco o se confundan, debemos animarlos a que sigan leyendo. En esta, como en otras situaciones, la práctica es importante.
  • Ayudar al principio. Por ejemplo, podemos leer un fragmento nosotros y un fragmento la criatura, de forma alternativa. De esta forma, evitaremos que se canse y pierda las ganas de seguir leyendo.
  • Ir a una librería a comprar algún libro. Se puede realizar de vez en cuando, de forma periódica, como premio por alguna cuestión prefijada anteriormente…
  • Visitar alguna biblioteca. También se puede realizar de forma periódica.
  • Ir aumentando, de forma progresiva, el número de páginas de los libros que van leyendo. Esto les puede ayudar a reforzar la sensación de que van progresando de manera adecuada.
  • Lectura divertida. Si es posible, se puede mirar que los libros sean, a la vez, educativos y divertidos.
  • Realizar juegos de lectura. En este apartado podemos soltar nuestra imaginación.
  • Buscar palabras en el diccionario. Puede hacerse como juego, para que aprendan el orden de las palabras.
  • Alternar la lectura en voz alta con la interna. Poco a poco, se puede intentar que se acostumbren a leer sin pronunciar las palabras en voz alta.

Cómo elegir las lecturas

Una duda frecuente es saber cuáles pueden ser los mejores libros, al menos los más recomendables, para cada edad. Este problema se puede solucionar de varias formas.

  • Podemos acudir a una librería y exponer nuestras dudas y lo que desearíamos. El personal nos aconsejará y nos podrá presentar una serie de opciones, en función de las preferencias del niño o la niña.
  • Podemos visitar alguna biblioteca y explicar nuestra situación. También nos asesorarán. En las bibliotecas suele haber una sección, más o menos extensa según la población, destinada al público infantil, dividida por edades.

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Recomendaciones

Una vez que haya adoptado el hábito de leer y tenga cierta edad, empezará a elegir las lecturas por sí mismo. Lo mejor es dejar que vaya probando varios géneros, diversas temáticas. Pero si nos pregunta qué podría leer, sería bueno tener una pequeña lista preparada. Aunque cada persona tendrá sus preferencias, existen una serie de libros que son recomendados, de forma habitual, por personas que, en principio, tienen cierto criterio en estas cuestiones.

Existen multitud de listas de libros que son recomendados, sobre todo para iniciarse en la lectura. Hay libros que solo aparecen en algunas listas; en cambio, hay otros que suelen estar presentes en muchas listas. Y existe un libro que he visto casi en todas estas listas. Esta obra aglutina ciertas características importantes:

  • Se trata de una obra magistral, que a menudo ha sido catalogada como libro infantil, pero que de un tiempo a esta parte, por suerte, ya se recomienda leerlo a cualquier edad.
  • Es un libro bastante corto. Esto puede hacerlo más atractivo, dado que, sobre todo al principio del hábito, tener que leer una obra muy larga puede resultar pesado y puede llegar a frenar las ansias de leer.
  • Resulta un libro muy ameno, nada pesado ni enrevesado.
  • Es de fácil lectura.
  • Es educativo.
  • Invita a reflexionar.

Os preguntaréis cuál es este libro. Algunas personas quizás ya lo han adivinado. Me refiero a la obra “El principito”, escrita por Antoine de Saint-Exupéry. Como no podía ser de otra manera, yo también recomiendo leer esta maravillosa obra, y no solo los jóvenes, sino todo el mundo. Y no solo aquellas personas que no lo han leído nunca, también quienes hace mucho tiempo que lo leyeron. Podéis leer un comentario sobre esta obra y sobre su autor si hacéis clic aquí.


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Hubo grandes culturas que no descubrieron la rueda, pero nunca existió una cultura que no contara historias«.

Ursula Kroeber Le Guin(1929-2018). Escritora estadounidense.

En defensa de la coma

La presente publicación pretende ser una especie de alegato en defensa de la coma, un signo de puntuación en ocasiones olvidado, a menudo subestimado o infravalorado.

Cabe decir que toda persona es libre de utilizar la coma como quiera, o como buenamente pueda. La única motivación es explicar algunas cuestiones relativas a la coma que pueden ser útiles, siempre con el fin educativo de intentar, en la medida de lo posible, escribir cada día un poco mejor.

El uso, de forma correcta, de la coma, no es una cuestión baladí. Su omisión, por ejemplo, puede alterar sustancialmente el significado de una oración; por lo menos, puede llevar a confusión. Solo añadiendo alguna coma donde es necesario, se puede evitar o solucionar este problema. Se trata de una solución a veces sencilla, pero que debe ser precisa. La colocación en una ubicación no adecuada puede llevar a más dudas de interpretación.

Se podría afirmar que existen dos posturas o formas de actuar a la hora de afrontar el hecho de tener que poner comas en un texto.

  1. Postura ahorradora. Las personas que siguen esta corriente, no sé si por desconocimiento o por algún otro motivo, optan por economizar al máximo el uso de comas, es decir, que no suelen poner comas en los escritos, o muy pocas.
  2. Postura derrochadora. La siguen aquellas personas que, tal vez en un intento de escribir bien, pueden llegar a utilizarlas de forma exagerada. Quizás con buena intención, sabiendo que los textos necesitan las comas, intentan ponerlas, aunque dudan de cuál es el emplazamiento apropiado. Pero el resultado es que parece que las pongan sin seguir ningún criterio. Tengo la sensación de que observan el texto y calculan, quizás según las líneas, el número de comas que deben ponerse; como si pensaran que a cada línea de texto le pueden corresponder, por ejemplo, unas tres comas de media. Entonces hacen el cálculo, por ejemplo, si hay cinco líneas deberían ponerse en total quince comas. Una vez llegados al momento crucial, el de ponerlas en un sitio u otro, lo hacen de manera aleatoria, como si las tiraran al aire, dejando que caigan donde quieran y, con un poco de suerte, será la disposición idónea. Pero la suerte no siempre hace acto de presencia.

Ambas actitudes (la ahorradora y la derrochadora) pueden llevar a confusión. La correcta será una tercera postura, la que consistiría en intentar averiguar dónde deben ir las comas, según las reglas establecidas, y ponerlas de la forma adecuada. Siempre que sea posible, deberíamos intentar utilizarlas en su justa medida.

Hay que tener presente que la mayoría de las comas deben escribirse en el lugar que las normas estipulan; pero siempre queda una parte que pueden utilizarse a discreción, es decir, según la voluntad literaria de la persona que escribe.


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Pero, antes de nada, habría que repasar algunos conceptos básicos.

Los signos de puntuación

Son aquellos signos ortográficos que en un texto escrito delimitan las frases y párrafos, establecen la jerarquía sintáctica de las proposiciones para conseguir estructurar el texto, ordenan las ideas y las jerarquizan en principales y secundarias.

Los principales signos de puntuación son los siguientes: coma, punto, punto y coma, dos puntos, puntos suspensivos, signo de interrogación, signo de admiración, raya o guion largo, paréntesis, corchete y comillas.

La coma

Es un signo gráfico que representa una breve pausa en el discurso. Tipográficamente, se sitúa sin dejar ningún espacio después de la palabra que la precede y dejando uno antes de lo que la sigue. En algunos casos sirve para facilitar la lectura y en otros para marcar diferencias semánticas.

Los usos principales de la coma son los siguientes:

1. Separa palabras, expresiones y frases de una misma enumeración.

2. Separa los incisos que se realizan en una oración.

3. Separa los vocativos.

4. En las oraciones con los verbos elididos se suele usar la coma para marcar esta elisión.

5. En ocasiones, separa un complemento de la oración que se ha desplazado de su posición según el orden lógico (sujeto, verbo y complementos verbales).

6. Separa las frases relativas explicativas.

7. Se utiliza ante conjunciones adversativas.

8. En una fecha, separa el lugar de la fecha.

9. En una dirección, separa el nombre de la calle del número del edificio y ese mismo número de la forma que designa el piso.

10. Para evitar confusiones, a veces es necesario poner una coma.

No voy a extenderme al comentar los diferentes usos porque esta publicación está centrada en el décimo apartado, el uso de la coma para evitar confusiones. En algunos casos, como el que se expondrá a continuación, la omisión de la coma provoca que el significado sea totalmente opuesto.


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La importancia de la coma

Hace unos días recibí un mensaje por WhatsApp que fue el detonante que generó esta publicación. ¿El hecho de que se tratara de un mensaje recibido por WhatsApp justificaría que no llevara ningún coma? Supongo que este asunto provocaría opiniones diversas. Intentaré demostrar que con el uso de una o más comas la información contenida en el mensaje se habría transmitido con mayor claridad.

El mensaje en cuestión era el siguiente: “No todavía no los reclamo”.

Como puede observarse, se trata de un mensaje formado por cinco palabras, la primera y la tercera iguales, que no contiene ninguna coma.

¿Qué interpreté cuando lo leí? La ventaja que tenía era que este mensaje era la respuesta a una pregunta que yo mismo había formulado previamente, es decir, que ya conocía el contexto del mensaje y el posible sentido de la respuesta. Pero ¿y si no hubiera sabido de qué iba la conversación? Leída de forma repentina, sin ningún tipo de información previa, ¿cuál entendéis vosotros que es el mensaje que comunica? Para hacer el experimento más real, valdría la pena que escribierais o tuvierais bien presente la primera significación que os ha pasado por la mente, es decir, lo primero que habéis pensado que quería decir la frase.

Si no hubiera sabido de qué iba la conversación, no sé qué habría pensado. No puedo saberlo a ciencia cierta porque ya conocía algunos detalles que dificultan una primera percepción totalmente sin contexto. Pero hice el esfuerzo de intentar averiguar lo que hubiera pensado si no hubiera sabido nada antes.

En un primer momento, me pasaron por la mente varias cuestiones:

  1. Existe un capítulo de la serie de dibujos animados “The Simpsons” (no es la primera vez que menciono esta serie), en el que el Homer Simpson debe pasar la prueba del polígrafo (también llamada máquina de la verdad). La persona experta le hace una pregunta, miente, le pregunta si está seguro, vuelve a mentir, y así sucesivamente, hasta que la máquina explota, incapaz de soportar durante más tiempo unas mentiras tan flagrantes.
  2. La serie estadounidense «The big bang theory». El protagonista principal, Sheldom Cooper, no sabe (al menos le cuesta mucho) interpretar el sarcasmo en una frase. Y en un capítulo está a punto de explotarle la cabeza (en sentido figurado, por supuesto) porque no entendía el significado implícito.

Pues bien, si no hubiera sabido el sentido de la frase que recibí por WhastApp, quizás me hubiera sentido un poco como la máquina de la verdad o como Sheldon. No habría sido capaz de descifrar el mensaje.

A continuación, intentaré analizar de forma más detallada la frase “No todavía no los reclamo”.

En un sentido estricto, esta frase, tal y como está escrita, no posee ningún tipo de significación, es decir, no significa nada. Sin embargo, con unos pequeños retoques, enseguida toma significación. Lo único que se necesita es añadir alguna coma. ¿Cuántas? El número dependerá del significado que pretendamos darle a la frase. Al menos, existen dos opciones de significación. Eso sí, ambas piden, de forma forzosa, el uso de alguna coma.

Antes de entrar en el análisis, para ayudar a poner un poco de luz en la oscuridad, comentaré que mi pregunta, a la que esta frase intentaba responder, hacía referencia a si la otra persona ya había recibido unos documentos. La respuesta, en principio, debía ser dicotómica, es decir, solo aceptaba un “sí” o un “no”. En caso de respuesta negativa, existían dos opciones, que aquella persona reclamara los documentos o que no los reclamara.

Empecemos el análisis. La primera palabra ya nos saca de dudas, dado que podemos observar que se trata de una respuesta negativa, es decir, que esa persona no ha recibido los documentos que esperaba. Entonces, debemos saber si la persona los reclama o no. Pero, tal y como está escrita la frase, no queda nada claro. Algunas personas podrían pensar que los reclama, otras que no. Existen dos opciones posibles:

  1. Si lo que quería expresarse era que no se tenía la intención de reclamar los documentos, la frase requería una sola coma y debería haber sido escrita de la siguiente manera: “No, todavía no los reclamo”. De esta manera, queda claro que la persona todavía no quiere reclamarlos.
  2. Si lo que quería expresarse era que sí se tenía la intención de reclamar los documentos, la frase exigía dos comas y debería haber sido escrita de la siguiente manera: “No, todavía no, los reclamo”. De esta forma queda claro que la persona sí quiere reclamarlos.

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Reflexión personal

Espero que el ejemplo expuesto haya ayudado a hacer comprender que una o dos comas pueden hacer para variar bastante el significado de una frase. Lo que debería quedar claro es que sin coma no podíamos entender el mensaje, tan solo podíamos intuirlo o podíamos intentar adivinarlo.

A partir de ahora, quizás pongáis un poco más de atención a las comas. Si es así, habrá merecido la pena realizar esta publicación y podré sentir que he ayudado un poco a las comas a tener el papel que, según establecen las normas, deben tener.


«Las bibliotecas están llenas de ideas, algo quizás más peligroso y poderoso que todas las armas«.

Sarah J. Maas (nacida en 1986). Escritora norteamericana.


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Beneficios de la lectura

Desde un punto de vista objetivo, son múltiples los beneficios que pueden atribuirse a la lectura.

Si preguntáramos a varias personas qué beneficios les proporciona la lectura, seguro que obtendríamos respuestas muy variadas; desde la persona que, toda orgullosa, respondería «yo no leo nunca» (hace poco tiempo me sucedió), hasta la que sería capaz de mencionar una retahíla casi interminable de ventajas.

La lectura

Una definición de lectura podría ser la siguiente: “Interpretación (por parte de una persona) del significado de alguna clase de información transmitida mediante algún tipo de código (usualmente un lenguaje)”.

Max Weber, reconocido como uno de los fundadores de la Sociología, planteó tres definiciones para la lectura:

  • Saber pronunciar las palabras escritas.
  • Saber identificar las palabras y el significado de cada una de ellas.
  • Saber extraer y comprender el significado de un texto.

Pero estas definiciones se quedan muy cortas a la hora de ilustrar todo lo que significa la lectura.

Leer es mucho más que enseñar el código lingüístico y sus mecanismos de articulación. Leer implica decodificar, comprender e interpretar. Aprender a leer supone llegar a comprender que la lectura transmite mensajes. Y la comprensión lectora se va desarrollando a medida que se practica la lectura. El progreso puede apreciarse, por ejemplo, en la velocidad lectora.

Para ampliar estas cuestiones, se recomienda leer las siguientes publicaciones:

Lectura y comprensión lectora

Velocidad lectora y comprensión lectora


Clases de beneficios

El hecho de que existen tantos beneficios de la lectura, puede animarnos a intentar clasificarlos. Una primera clasificación podría diferenciar los beneficios objetivos de los subjetivos.

Beneficios objetivos. Serían aquellos beneficios que son considerados como tales por la mayoría de personas, es decir, que son fácilmente apreciables y la lógica nos lleva a aceptarlos.

Beneficios subjetivos. Serían todos aquellos que dependen de la apreciación personal y subjetiva de cada uno; que no tienen por qué ser aceptados como beneficios por la mayor parte de la sociedad.

Otra clasificación podría diferenciar entre beneficios individuales y beneficios colectivos.

Beneficios individuales. Aquellos que experimenta una persona sola.

Beneficios colectivos. Los que afectan a más de una persona, por ejemplo:

  • Favorece la conversación y las relaciones humanas. Esto se debe a que leer nutre de contenidos las conversaciones y nos ayuda a comunicarnos, dado que nos ayuda a ampliar nuestro vocabulario y favorece las habilidades verbales, la rapidez mental y la toma de decisiones.
  • Fomenta la empatía. La persona lectora está acostumbrada a ponerse en la piel de los personajes y vivir nuevas situaciones y experiencias a través de los libros.

Beneficios para la salud

En este apartado se podrían incluir numerosos beneficios, pero nombraré solo algunos. La mayoría de estos, como puede resultar lógico, son beneficios para nuestra salud mental; y cuidar nuestra salud mental es tan importante como comer bien o realizar ejercicio. La lectura es el ejercicio para mantener un cerebro sano.

  • Es una actividad relajante. Cuando leemos, muchas veces llegamos a desconectar del mundo real, nos trasladamos a otros mundos, a otras épocas… Los libros pueden tener la capacidad de tranquilizarnos, dado que mientras leemos el cerebro genera dopamina (uno de los neurotransmisores que utilizan las neuronas para comunicarse entre ellas).
  • Reduce los niveles de estrés. Al relajarnos, se reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona que se libera con el estrés. Parece ser que unos seis minutos de lectura pueden reducir el estrés hasta un 60%.
  • Mejora cognitiva. Parece estar demostrado que la lectura fortalece las conexiones neuronales, lo que puede llegar a proteger de enfermedades neurodegenerativas.
  • Aumento de la concentración. El hábito de la lectura ayuda a concentrarse en esa historia y la capacidad de concentración se puede ir desarrollando.
  • Mejora la memoria. Dado que cuando leemos acostumbramos al cerebro a recordar personajes, situaciones, hechos…, esto puede ayudar a mejorar la memoria.
  • Estimula la flexibilidad. Mientras leemos una obra de ficción, nuestra mente permanece abierta a la incertidumbre, dado que, normalmente, no sabemos qué sucederá en aquella historia. Y esto puede ayudarnos a ser más flexibles en la vida real.
  • Ayuda a combatir el insomnio. Hay quien sugiere la lectura como una actividad a realizar antes de acostarse, sobre todo leer en papel, como alternativa a las pantallas, porque nos puede relajar.
  • Estimula el espíritu crítico. Esta cuestión puede resultar interesante, ya que a menudo nos vemos rodeados de noticias engañosas o falsas (fake news) y es importante saber discernir lo verdadero de lo falso.

Otros beneficios de la lectura

A continuación, se exponen de forma breve otros posibles beneficios de la lectura. Sin embargo, esta no es, ni mucho menos, una lista cerrada, sino que cada persona podría añadir más.
Desarrolla la capacidad de reflexión, análisis, espíritu crítico…
Hace disfrutar, entretiene y distrae.
Ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje.

Favorece el aprendizaje.

Aumenta el bagaje cultural; proporciona información y conocimientos.
Estimula y satisface la curiosidad intelectual y científica.
Despierta múltiples aficiones e intereses.
Facilita la recreación de la fantasía y el desarrollo de la creatividad.
Educa la sensibilidad, estimulando las emociones artísticas.

Despierta la curiosidad y alimenta la imaginación.

Alimenta la inspiración y hace que surjan ideas.

Es evasión y entretenimiento.

Leer nos hace libres y combate el aburrimiento.

Fomenta el desarrollo personal y profesional.


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Perjuicios de la lectura

Después de pensarlo detenidamente, he encontrado algún «posible» perjuicio de la lectura; aunque la responsabilidad no sé si podría ser atribuida de forma absoluta al hecho de leer.

Respecto al punto en que se exponía que leer puede ayudar a combatir el insomnio, habría que comentar dos aspectos a tener en cuenta:

  • La temática de la obra. Según de qué trate la obra, el efecto puede resultar el contrario, es decir, la aparición de insomnio. Así que sería un aspecto a tener en cuenta.
  • La capacidad de la obra para atrapar a la persona lectora. No es inaudito el caso de alguna persona que se ha puesto a leer un libro antes de acostarse y, cuando se ha dado cuenta, eran las tantas de la madrugada. Aquella obra le había cautivado de tal modo, que había perdido la noción del tiempo. Y este efecto puede ser más perjudicial, aún, si al día siguiente tienes que despertarte temprano.

Otra clase de “perjuicio” sería que, si no se cumplen una serie de consejos, el hecho de leer podría llegar a afectar a la vista de la persona lectora. A continuación, para intentar evitarlo, se exponen algunas recomendaciones a tener en cuenta a la hora de leer:

  1. Mantener una distancia adecuada con el libro, el ordenador o la tableta.
  2. Disponer de buena iluminación.
  3. Mantener una correcta postura.
  4. Parpadear de vez en cuando para intentar evitar la sequedad ocular.
  5. Descansar cada cierto tiempo.
  6. Revisar la vista de forma periódica.

Una forma de intentar mitigar el cansancio de la vista es poniendo en práctica la Regla 20-20-20, creada por el oftalmólogo Jeffrey Anshel. Consiste en descansar cada 20 minutos, durante unos 20 segundos, intentando enfocar la mirada hacia un objeto situado a unos 20 pies de distancia (unos 6 metros). De esta forma, se consigue relajar la acomodación de los ojos y aumentar el parpadeo, para reducir los síntomas del esfuerzo ocular.

Si alguna persona encuentra más inconvenientes de la lectura, puede explicarlos después de esta publicación, en el espacio reservado para los comentarios.

Colaboraciones de las personas lectoras

El pasado 23/10/2022, en el Boletín que se envía, el día 23 de cada mes, a las personas suscritas en la web www.santosbalasch.cat, pedí la colaboración de las personas a las que les gusta leer para que aportaran sus opiniones y experiencias a esta publicación. Unos días después, hice extensiva esta invitación a las redes sociales.

La intención era que cada uno expusiera que significa para él/ella la lectura, que le aporta, porque le gusta…

A continuación, se exponen las contribuciones recopiladas.

“Para mí, la lectura es básicamente enriquecimiento personal; y también un estado de ánimo. Me explico:

-Enriquecimiento y conocimiento: tanto si lees textos de historia como novela policíaca, adquieres vocabulario, geografía, diferentes formas de pensar y de actuar, y siempre acabas aprendiendo algo más después de leer cualquier libro.

También potencias tu imaginación, puesto que lo que lees se va dibujando en tu pensamiento, como son los personajes, paisajes…

-Estado de ánimo: desgraciadamente, no tenemos tiempo suficiente para leer, si puedo tomar un libro es que dispongo de tiempo para mí, que las prioridades esenciales ya están hechas (trabajo, casa, niños, etc.). Por tanto, la lectura es un tiempo para mí, de relajación”.

«Cuando abro un libro, si he acertado con la elección, me desconecto del mundo y entro en otros mundos».

“La lectura me gusta porque me aporta cultura, información histórica (novelas históricas), entretenimiento, distracción… Cuando lees, te evades, te concentras en la historia, la narración, la lectura… Te pasan las horas y no te das cuenta. Es como ver una serie y querer terminarla. Evidentemente, si te gusta”.

“Para mí, lo importante es que te ayuda a formar una mente crítica”.

“La lectura es como una red que te atrapa, pero de la que no deseas escapar”.

“Leer te permite vivir situaciones que posiblemente nunca podrás experimentar. Además, sin salir de casa”.

“Desde hace algunos años, no puedo concebir mi vida sin la lectura. Me aporta tanto, que no sé qué haría sin ella”.

“La lectura aporta mucho más que conocimiento o aprendizaje, pero me resulta difícil explicarlo, sobre todo de una manera más o menos breve. Son un montón de aspectos”.


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Reflexión personal

Después de exponer qué significa la lectura para algunas personas, intentaré explicar lo que significa para mí.

“Leer es un placer muy sencillo, que no necesita una gran infraestructura ni un espacio de grandes dimensiones. Pero, aunque pueda parecer incongruente, también es un placer complejo, delicado, que puede requerir un espacio personal y de confort, un cierto tiempo para desahogarse. A menudo, la dificultad para su correcto aprovechamiento está más en estos detalles, en apariencia ajenos al simple acto de leer.

A pesar de las dificultades, siempre habrá merecido la pena el esfuerzo por encontrar ese lugar adecuado, ese momento idóneo, aquella atmósfera precisa…

Leer significa aprender.

Leer permite adentrarse en otros mundos.

Leer es poder sentir que estás viviendo en otra época.

Leer estimula la sensibilidad y el intelecto.

Leer fomenta el pensamiento abstracto y el espíritu crítico.

Todo esto, y mucho más, conforma la magia de leer”.

Para finalizar, una petición

Esta publicación no pretendía aglutinar todos los beneficios de la lectura, dado que sin duda se han quedado muchos beneficios por el camino. El objetivo fundamental ha sido intentar aportar mi granito de arena en el fomento de la lectura. Solo con la colaboración de todos/as esto será posible. Si os ha gustado la publicación, os agradecería que la compartáis con todas aquellas personas a las que les gusta la lectura, pero, también, con aquellas a las que tal vez les falte un pequeño empujón para zambullirse en el maravilloso mundo de la lectura.


Las palabras son nuestra mayor fuente de magia y son capaces de dañar y sanar a alguien”.

JK Rowling (nacida en 1965). Escritora británica.


¿Echáis en falta algún beneficio de la lectura que no se haya comentado en esta publicación?

I es así, podéis escribirlo a continuación.

Velocidad lectora y comprensión lectora

¿Qué es más importante, la velocidad lectora o la comprensión lectora?

Tal vez, lo recomendable sería la combinación de ambas, es decir, leer con cierta rapidez, siempre que permita comprender la mayor parte del texto.

Esta publicación, aunque posee integridad plena, puede ser considerada como una ampliación de la información expuesta en la entrada publicada el 23 de octubre de 2021, que se puede leer (si se desea profundizar en el tema de la comprensión lectora) visitando el siguiente enlace:

https://www.santosbalasch.cat/es/literatura-y-cultura/lectura-y-comprension-lectora

Velocidad lectora

Se refiere a la cantidad de palabras que una persona consigue leer por minuto durante una lectura natural, es decir, en silencio y con la intención de comprender el contenido de un texto.

La velocidad de lectura suele medirse en Palabras por Minuto (PPM), aunque se trata de una medida no oficial, ya que todas las palabras no tienen la misma longitud, complejidad semántica, ni determinación.

El promedio de velocidad lectora se sitúa entre 150 y 250 palabras por minuto (PPM).

Los factores más importantes para identificar una palabra son:

  1. Las primeras tres letras.
  2. La última letra.
  3. El empleo de minúsculas y mayúsculas.
  4. La identidad fonética.

Técnicas de lectura

Las técnicas de lectura tienen dos objetivos:

  1. La maximización de la comprensión del texto.
  2. La maximización de la velocidad de lectura.

Por regla general, son objetivos contradictorios

1. Técnicas convencionales

Afectan a la elección y la elaboración de textos. Persiguen maximizar la comprensión.

A. Lectura secuencial

Es la forma común de leer un texto. El lector lee en su tiempo individual desde el principio al fin sin repeticiones u omisiones.

B. Lectura intensiva

Tiene por objetivo comprender el texto completo y analizar las intenciones del autor. Analiza el contenido, la lengua y la forma de argumentación del autor neutralmente.

C. Lectura puntual

El lector solamente lee los pasajes que le interesan. Esta técnica sirve para absorber mucha información en poco tiempo.

2. Técnicas para mejorar la velocidad de la lectura

Afectan al proceso de percepción en sí mismo.

a) Lectura diagonal

La mirada se mueve rápidamente de la esquina izquierda superior a la esquina derecha inferior. De ese modo, es posible leer muy rápidamente un texto, a expensas de la comprensión del estilo y los detalles.

Solo se leen los pasajes especiales de un texto:

  • Los títulos.
  • La primera frase de un párrafo.
  • Las palabras acentuadas tipográficamente (negrita, cursiva).
  • Los párrafos importantes (resumen, conclusión).
  • El entorno de los términos relevantes, como listas («primero», «segundo»), conclusiones («por eso») y términos técnicos («costos fijos»).

Consiste en leer siguiendo los siguientes 5 sencillos pasos:

  1. Leer el primer párrafo. Es fundamental para hacernos una idea general de lo que viene a continuación.
  2. Fijarse siempre en los títulos y subtítulos. El objetivo es tener siempre clara la estructura de la información.
  3. Leer solo las palabras y datos clave de los siguientes párrafos. Ayudan las negritas, cursivas, o incluso el subrayado, si existe.
  4. Presta atención a las preguntas. Suele ser un buen indicativo de las ideas que se busca resaltar en un texto.
  5. Echar un vistazo a la última o últimas frases. Suelen aportar la visión general y resumida del texto.

No siempre conviene usar esta técnica, sobre todo cuando no estemos familiarizados con las ideas que contiene o cuando incluya terminología que no controlamos. Sí puede ser útil, en cambio, para poder repasar grandes cantidades de temario en apenas unas horas.

b) Lectura rápida

Es una colección de métodos para aumentar considerablemente la velocidad media de lectura, sin sacrificar en exceso la comprensión lectora ni la receptividad. Es similar a la lectura diagonal, pero incluye otros factores como la concentración (que permite reducir considerablemente el tiempo de absorción de la información) y ejercicios para los ojos.

Con esta técnica, la velocidad puede incrementarse hasta las 400 o 700 PPM. Sin embargo, lo importante es que ello no disminuya en exceso la comprensión.

Mejorar la velocidad de lectura es una cuestión de práctica y de técnica. Es una combinación de elementos físicos (el movimiento de los ojos) y de elementos mentales (la capacidad de comprensión).

Beneficios de la lectura rápida

Además de emplear menos tiempo, puede suponer una mayor concentración en la lectura, conocer más información, aprender a reconocer términos e ideas clave o mejorar la capacidad de asociación de conocimientos que ya tenemos con conceptos nuevos.

Nuestra velocidad lectora nos ayuda a leer una novela o los periódicos en menos tiempo, pero sobre todo ayuda a la hora de estudiar y de analizar cualquier tipo de documentación.

Historia de la lectura rápida

Durante la Primera Guerra Mundial, muchos pilotos perdían segundos vitales durante el combate al tratar de distinguir si el avión que se aproximaba era del bando propio o del enemigo. Entonces se ideó el método taquitoscópico, que consistía en mostrar aviones en una pantalla durante pocos segundos para adiestrar a los pilotos a distinguirlos. Gradualmente, se aumentaba la cantidad de imágenes que se proyectaban cada vez y se reducía el tiempo de exposición.

Tiempo después, en los años sesenta, se descubrió que con un entrenamiento adecuado los ojos aprenden a moverse más rápido, con lo cual aumenta la cantidad de palabras que es posible decodificar cada hora.

Nuevo paradigma en la lectura rápida

Hay muchas otras técnicas de lectura veloz y todas están muy controvertidas porque se respaldan en procedimientos pseudocientíficos, mitos extendidos pero falsos, o incomprensión sistemática del proceso mismo de la lectura.

Por ejemplo, la supresión de la subvocalización (repetir mentalmente cada palabra según se va leyendo) es muy controvertida, ya que es posible que sin subvocalización no se pueda identificar palabras. Existe la creencia de que, por ejemplo, la lectura es un proceso de alguna forma indirecto que va de los ojos a la boca (explicando así la subvocalización), luego de la boca al oído interno y por último al cerebro, pretendiendo de este modo que al eliminar la subvocalización se mejorará el proceso de lectura (realmente, al leer la señal va directamente de la visión al cerebro y únicamente toma significado cuando este la interpreta a través del procesamiento visual, por lo que la subvocalización es, en realidad, un simple reflejo neurológico involuntario).

Métodos de lectura rápida

En la lectura rápida hay varios trucos o métodos que ayudan a aumentar la velocidad de lectura y la comprensión.

1. Método del marcador

Se señala la letra o palabra, estableciendo una conexión entre el texto que se lee y el cerebro. Los ojos se fijan en el puntero y se evita que haya saltos de línea, es decir, se avanza la lectura de manera uniforme, sin tantos despistes ni regresiones hacia líneas anteriores. Además, según se incrementa la velocidad con el dedo o el lápiz, la concentración es mayor y se captan rápidamente las palabras clave.

El problema es que este gesto se asocia a algo malo e innecesario, reservado para niños que comienzan a aprender a leer.

2. Método de la fijación

Cada vez que leemos, el ojo realiza pausas y saltos. Necesita enfocar en cada pausa como lo hace una cámara fotográfica. La fijación no es más que el punto donde se detiene la vista para leer.

Estas pausas son muy cortas, pero si se tiene en cuenta el gran número de fijaciones que se realizan durante la lectura, suman bastante tiempo. Además, las fijaciones son lo que cansa los ojos durante la lectura y causa problemas de concentración.

El objetivo de esta técnica es disminuir el número de fijaciones. Para ello, se deben ejecutar fijaciones oculares amplias, es decir, que el ojo capte en una sola fijación el mayor número posible de palabras (o cuatro o cinco letras y alguna palabra y se deduzcan las otras palabras y partes de las frases). El cerebro reconoce y capta las palabras, aunque no se lean literalmente.

Al principio se lee así:

Y al final se puede llegar a leer así:

Suprimir errores para leer de forma más veloz

Los métodos de lectura rápida se basan en dejar de lado supuestos errores, que se clasifican en dos grupos.

a. Errores de lectura básica:

  • Silabear o fragmentar las palabras.
  • Saltarse renglones.
  • Mover la cabeza para acompañar la lectura.
  • Vocalizar los sonidos que se leen, ya sea en voz alta o mentalmente. Reducir este hábito permite incrementar la velocidad y la comprensión de lectura.

b. Errores de lectura avanzada:

  • Exceso de fijaciones oculares. Detener la vista en cada palabra que se lee y no en los bloques de texto.
  • Retroceder y releer por falta de concentración.
  • Insuficiencia de vocabulario.
  • No saber para qué se lee. Saber qué se quiere aprender es clave para leer más rápido un texto.

Además, la lectura lenta no mantiene el cerebro lo suficientemente ocupado, por lo que empieza a pensar en cualquier cosa. Esa desconcentración ralentiza la lectura.

Concentración y vocabulario, claves en la lectura

Las técnicas de lectura rápida, aunque no son una panacea, pueden ser recomendables, ya que mejoran el rendimiento y ayudan a concentrarse en la lectura.

El vocabulario es un aspecto en el que los métodos de lectura rápida no suelen insistir, pero conocer el significado de las palabras es fundamental para la lectura. Las desconocidas ralentizan la lectura en todos los casos.

Los científicos sugieren practicar la lectura y proponerse adquirir vocabulario nuevo como un modo de ganar velocidad sin perder comprensión.

Los límites de la lectura rápida

Algunos investigadores afirman que no hay «fórmulas mágicas» para aumentar la velocidad de la lectura, y que este aumento tiene consecuencias en lo que se entenderá y recordará. Aunque en ciertos escenarios es tolerable e incluso aconsejable una pérdida en la comprensión, las velocidades de 500 o 700 palabras por minuto solo se pueden dar cuando, por ejemplo, el contenido general del texto ya se conoce y se busca algún dato específico que está incluido en él.

Ya que uno de los objetivos de la lectura sigue siendo obtener placer, cabe preguntarse si el placer de una novela es el mismo si se disfruta al ritmo normal que si se lee a una velocidad elevada.

Reflexión final

El presente artículo, en modo alguno supone una proposición o consejo, simplemente se trata de una aproximación a un concepto interesante.

La aplicación por parte de cada persona dependerá de su objetivo. Por ejemplo, la técnica de la lectura diagonal puede ser utilizada para leer, en poco rato, un periódico de tirada diaria. La finalidad general no suele ser leer detenidamente todas y cada una de las noticias incluidas en el periódico; ya que este trabajo supondría un considerable espacio de tiempo. Sin embargo, sí que se puede pretender formarse una idea, más o menos detallada, de las informaciones más importantes a nivel global. Es decir, que se puede leer la mayor parte del periódico con la técnica de la lectura diagonal y detenerse en aquella sección o secciones que más interesen a la persona.

A la hora de poner en práctica la técnica de lectura diagonal, para cada artículo básicamente leeríamos lo siguiente:

  1. El titular.
  2. El inicio.
  3. Los cortos extractos destacados (a modo de escuetos resúmenes de las cuestiones más relevantes).
  4. Algún término que esté destacado (negrita, cursiva) o que nos llame la atención.
  5. El final.

Con ello, y dando rienda suelta a nuestra imaginación, nos podríamos hacer una idea general de lo que se ha explicado en el artículo.

En cambio, la misma técnica no serviría, en principio, para leer un contenido de diferentes características. Por ejemplo, no sería aconsejable utilizarla para leer una novela o una publicación científica o con un contenido que incluya terminología técnica o específica.

Sugerencia

Si te interesa la velocidad lectora, puedes realizar el siguiente Test:

Pero recuerda que, casi siempre, lo más importante será comprender aquello que se está leyendo.


Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

Jorge Luis Borges (1899-1986). Escritor, poeta y ensayista argentino.


¿Has utilizado alguno de estos métodos para intentar leer más rápido?

¿Has realizado el test? ¿Qué te ha parecido?

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Lectura y comprensión lectora

Leer

El término leer (del latín legere), alude al proceso de percibir y comprender la escritura, ya sea mediante la vista, la escucha (audiolibros) o el tacto (braille). En esta definición se incluye, como parte fundamental de la lectura, que se comprenda lo que se está leyendo. Si no es así, lo que estamos haciendo, en sentido estricto, ¿no será leer?

Alfabetismo

Alfabetizar es enseñar a leer y escribir a grandes masas de personas. Además, se trata de un derecho fundamental de los seres humanos. Por desgracia, no toda la población del mundo sabe leer. Según la Unesco, se calcula que en 2008 había unos 774 millones de personas adultas analfabetas (aproximadamente uno de cada cinco adultos).

En la actualidad, se distingue entre analfabetismo e “iletrismo”, también denominado analfabetismo funcional. Una persona iletrada puede entender un mensaje sencillo, capta el mecanismo de la lectoescritura, pero no puede llegar a la idea central de un texto corto y no sabe usar los conceptos que lee (por falta de vocabulario y de comprensión lectora).

Percepción y comprensión

La psicología cognitiva y la lingüística estudian cómo los seres humanos perciben y comprenden la escritura. AL medir los movimientos oculares con el método “seguimiento de ojos”, la psicología trata de entender cómo la percepción y la comprensión se influyen y completan mutuamente.

Fundamentos de la percepción al leer

El ser humano percibe su ambiente por visión con fijaciones y sacadas. Al fijar clava los ojos en un punto inmóvil y con sacadas redirige la mirada rápidamente de un punto de fijación a otro. Solamente durante las fijaciones los nervios en la retina transmiten la información que perciben por la luz.

El campo visual es el área donde se ven objetos mientras el ojo está enfocado en un punto. La parte del campo visual por la cual se adquiere información útil durante una fijación se denomina área de percepción.

Movimientos oculares al leer

Si la percepción visual va unida a una buena comprensión semántica, los ojos siguen un desplazamiento lineal en la dirección de leer (en Occidente hacia la derecha) con sacadas de 7 a 9 letras y con un intervalo entre las sacadas en torno a 225 milisegundos. 

El avance lineal se ve interrumpido periódicamente con una regresión de la mirada hacia atrás, hacia palabras ya vistas, con sacadas entre 9 y 6 caracteres. Este cambio de dirección supone el 10% – 15% de las sacadas y es característico de una lectura fluida y correcta. Son movimientos que pueden aclarar el texto y que dependen de factores como la concentración o el interés de la persona que lee.

Movimientos sacádicos. Las flechas muestran el movimiento y la dirección de los ojos durante la lectura.
Modelos del control de sacadas

Hay dos modelos competitivos que tratan de explicar cómo el lector mueve la mirada.

Según el “modelo de proceso cognitivo”, el lector hace una sacada tan pronto como ha ganado acceso léxico, es decir, ha identificado la palabra enfocada.

Según el “modelo del motor ocular”, los movimientos son dictados físicamente. Al principio, el lector elige una estrategia fundamental (por ejemplo, leer tan rápido como le sea posible) y una táctica dependiente del texto (por ejemplo, si el texto es complicado, lee despacio).

Parece ser más correcto el modelo del motor ocular, pero no existe una prueba definitiva.

Identificación e integración de palabras

Los factores más importantes para identificar una palabra son las primeras tres letras, la última letra, el empleo de minúsculas y mayúsculas y la identidad fonética.

Vocalización

Es el proceso mediante el cual se articulan los sonidos (fonemas) de las palabras que se están leyendo. Cuando se vocaliza, la velocidad de la lectura y la comprensión del texto se reducen drásticamente.

Subvocalización

También denominada «vocalización mental», es el proceso por el cual se articula mentalmente lo que se lee. Es indispensable para transformar una grafía (letra) en sonido (fonema) lo cual se requiere para producir la significación (comprensión) y no tiene las limitaciones de velocidad y comprensión que tiene la vocalización, es decir, no estorba la comprensión. Al contrario, parece que la subvocalización forma parte relevante del proceso de leer. Algunos psicólogos creen que sin subvocalización no es posible leer, justifican su opinión con el papel importante que juega el componente fonético al identificar palabras.

La lectura

Se basa en dos componentes: 

  • El acceso léxico. Es el proceso de reconocer una palabra como tal y comienza con la percepción visual. Primero se perciben los rasgos gráficos (letras o palabras) y después tiene lugar un acceso léxico directo (cuando conocemos la palabra) o un acceso léxico indirecto (si nos encontramos términos desconocidos o difíciles de leer).
  • La comprensión. En ella se distinguen dos niveles:
  • Nivel elemental. Es la comprensión de las proposiciones del texto y se realiza a partir de la conjunción de los elementos textuales (información proporcionada por el texto mismo) y de los elementos subjetivos (conocimientos previos). Se realiza de forma automática y está considerado un microproceso. 
  • Nivel superior. Es el de la integración de la información suministrada por el texto. Consiste en ligar unas proposiciones con otras para formar una representación coherente de lo que se está leyendo. Se realiza de forma consciente y no automática y está considerado como un macroproceso.

El proceso de lectura

Según algunas teorías, la persona que lee es una simple receptora que busca o extrae la información del texto, es decir, que es ajena al texto y su comprensión se limita al mensaje que se quiere transmitir.

Otras teorías conciben la lectura como un proceso interactivo y otorga al lector un papel más activo, ya que debe construir el sentido del texto.

Realizada eficientemente, la lectura debe facilitar el surgimiento, en el consciente de la persona lectora, de la comprensión del texto. Cuando termina el acto de leer y no ocurre tal comprensión, no se puede afirmar que se haya cumplido el proceso de lectura. Una vez que se tiene claro lo que es leer y sus implicaciones, se puede analizar lo que debe hacer un lector para realizar esta actividad con eficiencia.

La lectura posee las siguientes características:

1.- Leer es un proceso de pensar. Pensar en el significado de los símbolos impresos.

2.- Es una actividad de comprensión de las ideas que se hallan tras las palabras.

3.- Es una actividad que se realiza individualmente.

4.- La habilidad lectora puede mejorarse y perfeccionarse.

5.- Existe una interrelación estrecha entre lectura-pensamiento y lenguaje, pues el lenguaje es un instrumento del pensar y un medio de expresar a otras personas lo que hemos pensado.

Comprensión lectora

La comprensión es el proceso de elaborar el significado por la vía de aprender las ideas relevantes del texto y relacionarlas con las ideas que ya se tienen. Este proceso se da siempre de la misma forma, sin importar la longitud del texto.

No es lo mismo leer que comprender lo que se lee. Se puede leer un texto y no comprenderlo. Las causas pueden ir desde la falta de vocabulario hasta la escasa atención.

Importancia de la comprensión lectora

Resulta muy importante no solo para entender lo que se lee, sino para identificar cuando algo no se entiende por falta de recursos. En estos casos, consultar una palabra o concepto puede ayudar a una asimilación más completa.


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La lectura es un acto de creación permanente”.

Daniel Pennac (nacido en 1944). Escritor francés.

El primer libro impreso

Johannes Gutenberg, con la invención de la imprenta con tipos metálicos móviles, hizo que los textos se volvieran mucho más accesibles. Aunque mucho antes se habían realizado algunas impresiones, en la China y en Corea, con imprentas hechas primero en madera y luego en bronce, el invento de Gutenberg fue diferente. Con él fue posible imprimir muchas copias del mismo texto rápidamente.

Johannes Gutenberg

Es de dominio público que la primera obra que imprimió Gutenberg fue la Biblia, como mínimo eso es lo que hemos escuchado siempre. Pero, en realidad, no fue exactamente así. En sentido estricto, el primer libro impreso por Gutenberg fue “El misal de Constanza”, el libro utilizado por los sacerdotes católicos para la celebración de la misa.

Sin embargo, la fama de primer libro impreso se la llevó la Biblia. La razón fundamental que hace que se considere a la Biblia la primera obra impresa por Gutenberg, es que sí fue la primera obra de la que se realizaron muchas copias. De la Biblia se imprimieron alrededor de dos centenares de ejemplares y, en cambio, “El misal de Constanza” tuvo una tirada muy limitada.

Precisamente el hecho de poder realizar muchas copias de una misma obra, fue lo que confirió a la imprenta el de invento esencial en la propagación de la cultura.

Esta primera obra impresa a gran escala (para la época) es conocida con el nombre de “Biblia de Gutenberg” y está considerada una obra maestra de la impresión fina artesanal por su tipografía gótica delicadamente impresa en cada página.

Biblia de Gutenberg

La escritura es de una tinta negra y nítida impresa en dos densos bloques de texto. Las letras mayúsculas y los encabezados están adornados a mano con un toque de tinta roja. La mayoría de las biblias fueron encuadernadas en piel de cerdo blanca y divididas en varios volúmenes.

También es conocida como «Biblia de 42 líneas», ya que cada una de las 1.282 páginas tiene 42 líneas a dos columnas. Esta característica la diferencia de una edición posterior que tiene 36 líneas. Fue impresa en la lengua llamada Vulgata, latín corriente ya utilizado desde el siglo V para mayor entendimiento de los que ya sabían leer.

De los 180-200 ejemplares que se imprimieron, unos 55 fueron impresos en pergamino y el resto en papel. Hoy en día, se conservan 48 ejemplares, aunque solamente 21 de ellos están completos (4 de ellos en pergamino).

Como colofón, mencionar que Gutenberg, como tantas personas célebres, murió sin reconocimiento y arruinado en su ciudad natal, Maguncia (Alemania), en el año 1468.

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Se aceptan de buen grado opiniones, reflexiones, sugerencias, críticas constructivas…

La persona que no lee, no tiene ninguna ventaja sobre la que no sabe leer.

Mark Twain, seudónimo de Samuel Langhorne Clemens (1835-1910). Escritor y humorista estadounidense.

Los primeros libros

Cuando pensamos en un libro, lo hacemos tal y como los conocemos en la actualidad, en un libro impreso; pero la imprenta no fue inventada hasta el año 1440 por Gutenberg, cuyo nombre completo era Johannes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg, quien el primer libro que imprimió fue la Biblia.

Para hablar del origen del libro, debemos remontarnos a la época de los sumerios, que vivieron en el sur de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Eufrates, desde el año 3500 a. C. Este pueblo había sido el inventor del primer sistema de escritura, la cuneiforme.

El libro mesopotámico difiere mucho de nuestra idea actual de libro. Los sumerios usaban tabletas de arcilla humedecidas como soporte material. En un primer momento, gravaban pictogramas que representaban palabras u objetos, hasta que estos evolucionaron hacia la escritura cuneiforme. Se trataba de una escritura fonética, que representaba fonemas y no ideas y estaba formada por signos con trazos triangulares. La forma de estos trazos se debía a que los gravaban con un tallo vegetal en forma de “cuña”, de ahí el nombre de cuneiforme.

Entre los documentos sumerios destacan:

· El Código de Hammurabi, gravado en una estela de diorita, en el que se regulaban los derechos y deberes de las personas.

· El Poema de Gilgamés, una narración en verso sobre las peripecias de este legendario gobernante de Uruk y su búsqueda de la inmortalidad, en el que se exalta el amor, la amistad y la debilidad del ser humano frente a los dioses, considerada la obra épica más antigua conocida.

Código de Hammurabi

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 Soy una persona anticuada, que cree que leer libros es el mejor pasatiempo que la humanidad ha conocido.

Wislawa Szymberska (1923-2012). Poetisa polaca. Premio Nobel de Literatura el año 1996.