Mentir

Algunas definiciones de mentir son las siguientes:

Es el hecho de comunicar mentiras.

Es decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, se cree, se piensa o se siente.

Es decir algo que no es cierto con la intención de engañar.

Mentira

La mentira, en términos generales, es la ausencia de la verdad.

La mentira puede proceder de importantes factores como el estrés, la angustia, el dolor y la baja autoestima. Y puede derivar en perder la moral y aumentar nuestro estado interno de angustia. La solución es decir siempre la verdad, aunque nos duela.

Clases de mentiras

Existen diversas clasificaciones de las mentiras. Una es la siguiente:

  1. Mentiras blancas. Son pequeñas falsedades que se dicen para no herir los sentimientos de alguien.
  2. Mentiras piadosas. Son similares a las mentiras blancas, pero tienen la intención de proteger a alguien de una verdad dolorosa.
  3. Mentiras maliciosas. Son más perjudiciales y se dicen con la intención de perjudicar a alguien o manipular una situación.
  4. Mentiras por omisión. Son cuando se omite información importante, lo que puede llevar a una interpretación errónea de la verdad.
  5. Grandes mentiras. Son afirmaciones completamente falsas y que pueden tener un impacto significativo, como las que se emplean en fraudes o engaños.

Según San Agustín (escritor, teólogo y filósofo cristiano), existen ocho clases de mentiras:

  1.  Mentiras en la enseñanza religiosa.
  2.  Mentiras que duelen y no ayudan a nadie.
  3.  Mentiras que duelen y sí ayudan a alguien
  4.  Mentiras que surgen por el placer de mentir.
  5.  Mentiras dichas para complacer a otras personas.
  6.  Mentiras que no duelen y ayudan a alguien.
  7.  Mentiras que no duelen y pueden salvar la vida de alguien.
  8.  Mentiras que no duelen y protegen la “pureza” de alguien.

Por otro lado, Santo Tomás de Aquino (teólogo, filósofo y jurista católico) distinguió tres clases de mentiras:

  1.  Mentiras útiles.
  2.  Mentiras humorísticas.
  3.  Mentiras maliciosas.

Según Santo Tomás de Aquino, las tres clases de mentiras son pecado. Las mentiras útiles y las humorísticas serían pecados veniales, mientras que las mentiras maliciosas serían pecado mortal.

Mitomanía

La mitomanía, o adicción de las personas a mentir, es un trastorno psicológico también conocido como mentira patológica o pseudología fantástica.

El término mitomanía proviene del griego y está formado por “mitos”, que significa ficción, historia fantástica, y por “manía”, que indica compulsión, conducta caprichosa.

La mitomanía tiene lugar cuando una persona miente mucho para conseguir atención o para evitar castigos. Una persona que sufre mitomanía también se puede llamar mentirosa compulsiva.

Además de la conducta repetitiva de mentir, las personas que sufren este trastorno pueden presentar también otros síntomas, como los siguientes:

  • Ansiedad.
  • Baja autoestima.
  • Dificultades para relaciones sociales.
  • Dificultad para dejar de mentir.
  • Satisfacción cuando alcanza su objetivo gracias a mentir.

Clasificación de la mitomanía

Según las personas expertas, la mitomanía se puede clasificar en tres grupos:

  • Teoría biológica. El cerebro de una persona mentirosa es diferente. Tiene mayor sustancia blanca en la corteza prefrontal.
  • Teoría social. La mentira está asociada a algún trastorno de la personalidad.
  • Teoría psicoanalítica. Aquellas personas que mienten sobre su identidad por una mala construcción de ella durante la infancia.

Es importante discernir que no es lo mismo una persona mentirosa que una persona que sufre mitomanía. Mientras que una persona mitómana dice mentiras de forma compulsiva, la persona mentirosa lo hace de manera ocasional.

Detección de la mitomanía

Para detectar si una persona sufre mitomanía, podemos fijarnos en ciertos signos y conductas que pueden servir como indicio:

  1. La frecuencia y la naturaleza de las mentiras. La persona miente de manera frecuente, incluso cuando no hay razón clara para hacerlo.
  2. La consistencia en las historias. Las historias que cuenta suelen ser inconsistentes. Los detalles cambian con el tiempo y se pueden contradecir.
  3. La motivación tras las mentiras. En muchos casos, la persona miente por hábito, no siempre para obtener un beneficio.
  4. La reacción cuando se descubre una mentira. La persona puede responder con más mentiras para cubrirse o reaccionar a la defensiva.
  5. La autopercepción y el reconocimiento: Muchas personas con mitomanía no son conscientes de estar mintiendo, o no reconocen el alcance de sus mentiras.
  6. El impacto en las relaciones. Las mentiras repetidas pueden perjudicar a las relaciones personales y laborales.
  7. Las consecuencias emocionales y psicológicas. La persona puede sentir culpa, vergüenza o ansiedad; aunque no siempre es así.

Tratamiento de la mitomanía

Como cualquier trastorno psicológico, el primer paso para poder tratarlo es que la persona lo acepte y busque ayuda. Normalmente, una persona que sufre mitomanía no reconoce que mentir de forma compulsiva sea un problema. El tratamiento pasa por acudir a un/a profesional en psicología.

Conclusión

Es importante remarcar que, aunque en ocasiones las mentiras pueden parecer inofensivas, la honestidad suele ser la mejor política en las relaciones y la comunicación.


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Si esperara la perfección, nunca escribiría una palabra”.

Margaret Eleanor Atwood (nacida en 1939). Poetisa, novelista y profesora canadiense.

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