Una adicción es una inclinación, una obsesión o una dependencia física o psicológica excesiva. Y esa adicción puede ser, básicamente, a una cosa o a una sustancia.
Existen adicciones muy diversas. Una persona puede ser adicta a casi cualquier cosa o a cualquier sustancia. Basta con tener una tendencia a depender de aquello, es decir, que sin eso no puede pasar.
Las adicciones más habituales, por ser más mayoritarias, podrían ser las siguientes:
– A las drogas (cannabis, cocaína, heroína…).
– Al tabaco.
– Al alcohol.
– Al juego.
– A los videojuegos.
– Al sexo.
– Al ordenador.
– A comer o a no comer.
Algunas adicciones tienen su propio nombre, por ejemplo, la adicción al juego se llama ludopatía; a las drogas, drogadicción, al tabaco, tabaquismo; al alcohol, alcoholismo…
Cabe decir que una adicción puede ser más o menos importante en función de la cantidad que se consume de forma habitual.

Características de la adicción
La característica principal de una adicción es que la persona adicta no se puede estar de consumir ese producto. Quien no es adicto a nada puede pensar: “No hay para tanto. Si lo único que debe hacer es no consumir eso y el problema está solucionado”. Pues sí, la solución es esta, no consumir más ese producto. Y parece una solución bastante sencilla, al menos en principio; porque cuando se quiere llevar la teoría a la práctica todo cambia, y lo hace de forma drástica.
¿Pero por qué resulta tan difícil llevar a la práctica dicha solución teórica? Pues porque la adicción, como se ha definido en un principio, produce una dependencia física o psicológica. Y esa dependencia precisamente es la que evita que se pueda solucionar el problema dejando de consumir. Porque lo que más cuesta es precisamente “dejarlo”. Este es el problema principal. La que podría ser la gran solución resulta, al mismo tiempo, que es el gran problema: dejar de consumir.
El síndrome de abstinencia
Si dejar de consumir la sustancia o cosa a la que una persona es adicta fuera tan fácil, las adicciones se curarían enseguida. Pero no es así. Porque cuando una persona deja de consumir no es que lo deje y ya está, no, no es así. Cuando se deja de consumir, al cabo de un tiempo aparece la peor pesadilla de una persona adicta: el síndrome de abstinencia. ¿Y qué es esto? Pues es lo que evita que se pueda dejar la adicción con facilidad. En otras palabras, el síndrome de abstinencia es un conjunto de reacciones, que pueden ser tanto físicas como mentales, que sufre la persona adicta cuando deja de consumir la cosa o la sustancia. Al parecer, los síntomas exactos varían en función de la sustancia o cosa de que se trate y del tiempo que haga que se consume.
Síntomas del síndrome de abstinencia
La mayor parte de personas adictas presentará, en primer lugar, un deseo irrefrenable de consumir esa cosa o sustancia. Además, puede presentar irritabilidad, cambios en el carácter, dificultad para concentrarse…
En función de la sustancia adictiva, los síntomas pueden ser:
- Adicción al alcohol: escalofríos, temblor, debilidad, náuseas, cefalea, deshidratación…
- -Adicción al tabaco (a la nicotina): irritabilidad, tensión, dolor de cabeza, problemas de concentración, aumento del apetito (con el efecto secundario de aumento de peso)…
- Adicción a los narcóticos (morfina, heroína): respiración agitada, sudoración, sensación de alerta, hiperactividad, fiebre, aumento del ritmo cardíaco, pupilas dilatadas…
- Adicción a los ansiolíticos: debilidad, malestar general, temblores, depresión, insomnio, delirio, alucinaciones…
- Adicción a las anfetaminas: cansancio, somnolencia, inquietud, nerviosismo, depresión, delirios, alucinaciones…
Porque se produce el síndrome de abstinencia
El síndrome de abstinencia no se presenta porque sí, sino que tiene una explicación. Al parecer, los componentes que contienen ciertas sustancias como el alcohol o el tabaco actúan en el sistema nervioso, creando la dependencia hacia estas sustancias. El organismo se adapta a la presencia habitual de estas sustancias y cree que solo puede funcionar con normalidad con ellas, es decir, que cree que no puede estar sin ellas.
¿Se puede evitar que estas sustancias afecten al sistema nervioso de esta forma? Pues no. La única forma sería no empezar a consumir estas sustancias o cosas.
¿El síndrome de abstinencia tiene solución?
Si ya se ha empezado a consumir, existen tratamientos médicos que pueden facilitar el abandono de estas sustancias sin experimentar el síndrome de abstinencia. Estos tratamientos se basan, sobre todo, en terapia psicológica o en la ayuda de algunos fármacos y se llaman tratamientos de desintoxicación, cuya finalidad es que la persona se desintoxique (se desenganche) de aquella sustancia o cosa.
Conclusión
La mejor manera en que una persona puede evitar convertirse en adicta a una cosa o sustancia sería no empezar a consumirla o, si no es posible, consumirla en pequeñas dosis, en la menor dosis posible. Porque una vez se es una persona adicta, aunque se puede salir adelante, no siempre resulta sencillo. Y siempre dependerá de la cantidad de sustancia y del tiempo que haga que es una persona adicta.
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“Las bibliotecas son tan importantes que deberían estar por todas partes, como las farmacias”.
Gloria Fuertes (1917-1998). Poetisa española.