El diario de Ana Frank

«El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla», frase atribuida al filósofo George Santayana, es el lema que en polaco e inglés figura escrito a la entrada del bloque número 4 del campo de exterminio de Auschwitz.

Nacida en Frankfurt (Alemania) el 12 de junio de 1929, Ana Frank era la segunda hija de Otto Heinrich Frank y Edith Holländer, judíos alemanes reformistas. La hermana se llamaba Margot y había nacido en 1920.

Ana Frank en la escuela, en 1940.

Antecedentes históricos

Después de la I Guerra Mundial, el 1919 se firmó en Versalles el tratado de paz entre las potencias aliadas y Alemania, país que, considerado responsable de la guerra, tenía que indemnizar los daños sufridos por los aliados (evaluados en treinta y dos mil millones de dólares de la época). Alemania quedó marcada por haber aceptado una paz percibida como una rendición incondicional y por una crisis económica que causó una hiperinflación.

El profundo descontento social fue aprovechado por un pequeño partido surgido entre el 1919 y el 1921, el Partido Obrero Alemán, que tomó un año después el nombre de Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Liderado por Adolf Hitler, enardecía las masas con un programa antisemita, de un nacionalismo expansivo y agresivo. En 1923, después de probar de dar un golpe de estado en Múnich, acción que acabó con veinte muertos, recibió una condena leve, inferior a un año. Aquel episodio hizo visible Hitler y lo situó en la carrera hacia el poder.

El presidente de la República era Paul von Hindenburg, figura unitaria de los partidos conservadores y candidato de consenso de estos partidos a las elecciones presidenciales de 1925, que ganó por una estrecha mayoría.

En las elecciones de noviembre de 1932, el NSDAP obtuvo un 32% de los votos, siendo el partido más votado, y el 30 de enero de 1933, después de la renuncia del canciller, Von Hindenburg llamó a Hitler para ser canciller de Alemania y presidir un gobierno de concentración nacional. Entonces, Hitler usó estratagemas legales para aglutinar cada vez más poder. A la muerte de Hindenburg (1934) asumió todos los poderes. Tenía vía libre para imponer sus ideas.

Huida

Con este ambiente político, los Frank temían por su seguridad si permanecían en la Alemania nazi. Otto Frank encontró trabajo en Opekta Works, una sociedad que vendía la pectina extraída de las frutas, y un piso en Merwdeplein, a las afueras de Ámsterdam, donde en febrero de 1934 se instaló la familia. En la escuela, Ana descubrió sus aptitudes para la lectura y la escritura.

En mayo de 1940, Alemania invadió Países Bajos y el gobierno de ocupación comenzó a perseguir a los judíos instaurando leyes represivas y discriminatorias.

Estrella de David amarilla típica que todos los judíos debían llevar durante la ocupación nazi.

En su decimotercer aniversario, el 12 de junio de 1942, Ana recibió como regalo un libro de autógrafos, encuadernado con tela roja y blanca y provisto de un pequeño cierre delante. Lo utilizó como diario y comenzó a escribir, describiéndose personalmente, así como a la familia y a las amistades. También explicó los cambios como testigo de la ocupación alemana y suministró detalles sobre la opresión creciente de los nazis.

Otto Frank, el padre, había estado preparando un plan con los empleados más fieles y el 6 de julio de 1942 la familia decidió esconderse en habitaciones detrás de los despachos de la sociedad. El piso donde vivían fue dejado en un desorden aparente para dar la impresión que habían marchado repentinamente, y dejaron una nota indicando que se habían ido a Suiza. La necesidad del secreto de la operación hizo que abandonaran al gato de Ana, Moortje.

Fachada del inmueble de la sociedad Opekta. El escondite se encontraba detrás.

El anexo o escondite era un espacio a tres niveles detrás del edificio al cual se accedía por un rellano situado sobre los despachos de la sociedad Opekta. En el primer nivel había dos pequeñas habitaciones con un cuarto de baño. Encima había un vasto espacio abierto con una pequeña habitación adyacente. Desde esta pequeña habitación, una escalera daba al granero. La puerta del anexo, para evitar que fuera descubierto, fue escondida detrás de una librería.

Victor Kugler, Johannes Kleiman, Miep Gies y Bep Voskuijl eran los únicos empleados que sabían dónde se escondía la familia Frank.

Ana pasaba el tiempo leyendo, estudiando y escribiendo el diario. Además de suministrar una descripción de los acontecimientos en orden cronológico, escribía sobre sus sentimientos, el miedo por vivir escondida, las creencias, las ambiciones, entre las cuales había la de llegar a ser escritora… Hasta la primavera 1944 escribía para ella misma, pero cambió de parecer al escuchar en la radio de Londres al ministro de Educación del Gobierno neerlandés en el exilio, quién declaró que después de la guerra habría que reunir y publicar todos los sufrimientos del pueblo neerlandés durante la ocupación alemana. Citaba, a modo de ejemplo, los diarios íntimos. Entonces, Ana decidió que publicaría un libro después de la guerra, usando el diario de base. Por este motivo, reescribió el diario, corrigiendo y suprimiendo los pasajes que consideraba menos interesantes, o añadiendo otros.

Detención y deportación

La mañana del 4 de agosto de 1944, el escondite fue invadido por los servicios de seguridad de la policía alemana. Victor Kugler y Johannes Kleiman fueron encarcelados y Miep Gies y Bep Voskuijl, después de ser interrogados, fueron dejados en libertad. Más tarde, volvieron al escondite, donde encontraron más de 300 páginas manuscritas de Ana esparcidas por tierra. Gies pensó que se las devolvería a Ana después de la guerra.

Los ocupantes del escondite fueron transportados al cuartel general de la Gestapo donde los interrogaron. El 5 de agosto los transfirieron a la Casa de Detención. Dos días más tarde, fueron transportados al campo de concentración de Westerbork, un campo de tránsito situado en Países Bajos.

Mapa de los campos de exterminio nazis.

El 3 de septiembre, el grupo fue deportado de Westerbork al campo de exterminio de Auschwitz. El 28 de octubre, nuevas selecciones de mujeres hicieron que Ana y Margot fueran trasladadas al campo de concentración de Bergen-Belsen. Edith Frank permaneció en Auschwitz-Birkenau, donde murió de hambre y agotamiento el 6 de enero de 1945.

Las condiciones en Bergen-Belsen también eran miserables. Casi no había comida y hacía mucho frío. Ana y Margot contrajeron fiebre tifoidea y murieron en febrero de 1945, Margot primero, poco después Anna.

Solo Otto Frank, el padre, sobrevivió. Al volver a Ámsterdam se enteró de las muertes de la esposa y las dos hijas. Allí, Miep Gies le dio el diario. Sabiendo que Ana deseaba hacerse escritora, consideró la idea de publicar-lo.

Publicación del diario

Otto Frank dio el diario a la historiadora Annie Romein-Verschoor, quién intentó sin éxito publicarlo. Su esposo, Jan Romein, en 1946 escribió un artículo sobre el diario, en el que afirmaba que encarnaba toda la crueldad del fascismo, que atrajo la atención de editores y consiguió que el diario fuera publicado en 1947. Con el paso del tiempo, su popularidad fue creciendo.

Con la muerte de Otto Frank (en 1980 en Basilea, Suiza), el diario original fue dejado en herencia al Instituto para la Documentación de la Guerra de Países Bajos.


Con este artículo colaboré en la antología titulada “Guerra y paz”, publicada por Letralia con motivo del 26º aniversario de su fundación.

Puedes consultar toda la información y leer la antología (mi participación ocupa las páginas 31 a 37) en el siguiente enlace:

https://letralia.com/editorial/especiales/letralia26

También puedes visualizar y leer mi colaboración en el siguiente enlace:

https://letralia.com/editorialletralia/especiales/guerraypaz/2022/05/21/el-diario-de-ana-frank


«Para soñar no hay que cerrar los ojos, hay que leer«.

Michel Foucault (1926-1984). Filósofo francés.


Puedes exponer tu opinión a continuación.


Para leer otras publicaciones de la web…

En el Menú, explora las diversas Categorías.

Consulta el Índice de contenidos, la guía para localizar todas las publicaciones.


Sigue a Santos Balasch en Facebook, Twitter e Instagram.

Comparte la web y las publicaciones.

Suscríbete a la web. Recibirás los Boletines con las nuevas publicaciones y las novedades.

4 comentarios en «El diario de Ana Frank»

  1. Buena SÍNTESIS de la obra. Es el diario otro testimonio de la PERVERSIDAD de esos gobernantes que obedecian todo de HITLER. La habilidad de los judios en sobrevivir escondidos por tantos años.En las «NARICES de la GESTAPO hasta el 4-8-1944 que capturan a todos en el escondite.

    Responder
  2. Después de haber leído el comentario de la vida de Ana Frank, me he decidido por fin a leerlo, lo que pasa es que tendrá que esperar por que hay varios antes de El diario de Ana Frank. Un saludo.

    Responder

Deja un comentario